¿Tenía
Jesús el cabello largo?
Longitudes y estilos
de cabello apropiados en la Iglesia de Dios
Casi todas las representaciones de los
artistas presentan a Cristo con cabello largo. Pero, ¿es esto correcto?
¿Podemos saberlo? Las respuestas a estas peguntas y las relativas a las
longitudes del cabello y estilos para hombres y mujeres, se encuentran en la
Palabra de Dios.
¿Estaba Cristo bajo un voto nazareo?
Suponiendo erróneamente que Jesús
estaba bajo un voto nazareo, algunos pueden argumentar que aunque el estilo del
cabello de los hombres de la época de Cristo era corto, Él llevaba cabello
largo. Pero Cristo nunca estuvo bajo tal voto. Él creció en Nazaret, cumpliendo una profecía
de que Él sería llamado Nazareno(Mat.
2:23; Marcos 1:9; Lucas 1:26; Juan 1:45). Por eso los primeros cristianos eran
llamados algunas veces nazarenos.
Sin embargo, ninguna de estas palabras tiene algo que ver con un voto nazareo. Aquellos bajo un voto
nazareo no podían beber vino o tocar cadáver.
Note: “Habla a los hijos de
Israel y diles: El hombre o la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo,
para dedicarse al ETERNO,
se abstendrá de vino y de sidra; no beberá vinagre de vino, ni vinagre de
sidra, ni beberá ningún licor de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.
Todo el tiempo que se aparte para el ETERNO, no se acercará [tocará]
a persona muerta” (Núm. 6:2-3, 6).
Cristo bebió vino (Mat. 11:19) y,
en ocasiones, tocó un cuerpo muerto (Mat. 9:25). Si hubiese estado bajo un voto
nazareo, no habría hecho ninguna de estas cosas. Aquellos bajo este voto
dejaban crecer su cabello como una señal de humillación. Los hombres que usan su cabello
largo hoy en día son cualquier cosa menos humildes. Más bien, están muy
orgullosos de su cabello largo y llegan a usarlo muy largo para demostrarlo. Es
una señal de ORGULLO.
Es también un signo de rebeldía contra
los valores tradicionales.
Observe también que cuando el
tiempo del voto había terminado, la persona bajo el voto iba a rasurar su
cabeza (Núm. 6:18) — ¡acabando este vergonzoso período!
¿Cómo sabemos que era un período
vergonzoso? I Corintios dice: “La naturaleza misma ¿no os enseña que [la
calidad innata del varón en contraste con la mujer] le es deshonroso dejarse
crecer el cabello?” (11:14).
Es VERGONZOSO que un hombre tenga su
cabello largo. Aparte de la Palabra de Dios, incluso la naturaleza muestra
esto. ¡Un hombre no debe verse como una mujer! Por un lado, el cabello largo no
es manejable y le estorbaría. El cabello de un hombre nunca fue para el
propósito de dejarlo crecer. El cabello largo en un hombre interfiere con las
obligaciones y responsabilidades que son parte del papel masculino.
Cristo simplemente no habría
dejado crecer su cabello. Hacerlo habría contradicho Su Palabra. Recuerde que
fue Cristo — el Verbo (Juan 1:1) — quien inspiró la Biblia. II Timoteo nos
dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (3:16). Y puesto que
Jesucristo también inspiró I Corintios 11:14, Él habría sido fiel a Su Palabra.
Y el Verbo nos guía e instruye sobre los asuntos de longitudes y estilos de
cabello para hombres y mujeres.
¿Cómo se veía Cristo?
El segundo mandamiento prohíbe
claramente la representación de cualquier artista
de lo que Cristo pudo haber parecido: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza
de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra” (Éxo. 20:4).
Casi todos los artistas pintan a
Jesús con cabello largo, con rasgos suaves, femeninos — casi afeminados — y una
mirada santurrona sentimental en Sus ojos. No teniendo ninguna similitud en
modo alguno a como se vería Cristo realmente.
¡El Cristo de su Biblia no se veía
así! Si fuera importante para nosotros saber exactamente como lució como
hombre, entonces hubiera sido registrado.
De hecho, en ningún lado de la
Palabra de Dios se nos dice estar preocupados acerca de cómo se veía
Cristo, como ser humano.
La única descripción que se nos ha dado es esta: “Subirá cual renuevo delante
de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le
veremos, mas sin atractivo para que le deseemos” (Isa. 53:2).
Jesús se habría visto como
cualquier otro judío de Su tiempo. Él puede haber sido de apariencia normal,
saludable y masculina. Como carpintero, pasó la mayor parte de Su vida
trabajando al aire libre (Marcos 6:3). ¡Él no se veía como un debilucho afeminado —
con cabello largo!
Cristo tuvo cabello corto, como cualquier
hombre debería tenerlo. Y debió haber estado cortado y cuidado. Como Hijo de
Dios, Jesús siempre estableció el ejemplo correcto.
En varias ocasiones Él pudo
mezclarse con la multitud, porque se veía como todos los demás (Lucas 4:30;
Juan 8:59; 10:39). ¡Piense! Si Jesús hubiera tenido el cabello largo, a
diferencia del estilo aceptado de esa época, no había sido necesario que Judas
usara una señal especial — un beso — para señalarlo a sus enemigos. ¡Cristo
habría sobresalido de la muchedumbre!
En última instancia, si pensamos
en la apariencia total de Cristo debemos pensar en términos generales sobre
como se vería hoy.
Inspirado por Dios, el apóstol Juan describe la presente apariencia de Jesús:
“Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos
como llama de fuego” (Apo. 1:14).
¿Qué sobre Levítico 19:27 y 21:5?
No obstante, algunos pueden
preguntar acerca de dos pasajes en el libro de Levítico que parecen prohibir el
corte del cabello. Ellos dicen: “No haréis tonsura en vuestras cabezas, ni
dañaréis la punta de vuestra barba” (Lev. 19:27); y “No harán tonsura en su
cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños” (21:5).
Una lectura casual de estos
pasajes parece dar
a entender que es un error afeitar o cortarse el cabello. Sin embargo este no
es el caso. La lectura de la Traducción
Americana por Goodspeed ayuda a comprender el verdadero
significado de estos versículos: “Usted no debe afeitarse alrededor de su
templo, ni acabar con las esquinas de su barba” y “Ellos no deben afeitarse
parte de sus cabezas calvas, ni afeitarse las esquinas de sus barbas, ni hacer
incisiones en el cuerpo”. Reconozca que se trataba de la instrucción a la
nación de Israel después de haber salido de Egipto. Durante siglos, ellos no
habían conocido al verdadero Dios ni Sus caminos. La única forma de vida a la
que habían estado expuestos fue la cultura pagana de Egipto, con su multitud de
dioses falsos.
Note esta advertencia en Jeremías
10:2: “Así dice el ETERNO, no aprendáis el camino de las naciones, ni de
las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman”. Los
antiguos israelitas habían aprendido sin duda algunos de los caminos de Egipto,
necesitando que Dios los instruyera en Sus caminos.
Era una costumbre ceremonial de
los gentiles cortar y recortar la barba y el cabello en formas especiales que
honrarían a una determinada deidad pagana — a menudo el dios sol. Los egipcios
de la antigüedad recortaban sus oscuros cabellos muy cortos. O ellos se
afeitaban con precisión, dejando el resto del cabello en la corona, formando un
círculo que rodeaba la cabeza (la aureola se ha tomado de esta práctica),
mientras llevaba su barba en forma cuadrada. Por el contrario, una calva
redonda puede haberse afeitado la cabeza.
Una vez más, esta práctica tenía
por objeto honrar a un dios pagano. Hacer estas cosas, no honra al Dios
verdadero. La Biblia prohíbe esta clase de adoración.
Hoy día muchos hombres (y algunas
mujeres) están adoptando peinados tomados de: Culturas paganas; movimientos
rebeldes de cabezas rapadas (afeitando sus cabezas calvas); movimientos
modernos religiosos/culturales (como Rastafari); grupos famosos de rock y otros
artistas, y cualquier número de otros estilos y modas extravagantes
impactantes.
Aquellos en la Iglesia de Dios no
deben copiar los caminos de este mundo. Nosotros debemos “salid de en medio de
ellos, y apartaos…” (II Cor. 6:17). Cristo dejó un ejemplo a seguir para Su
Pueblo (I Pedro 2:21). Esto incluye no usar peinados mundanos para hombres, como
trenzas, colas de caballo y rastas.
Ciertamente, afeitarse la barba y
cortar el cabello de uno para un buen aseo normal, de una manera que honre a
Dios y sea aceptable para Él, es algo totalmente diferente. Esto no es
condenado sino impuesto por
las Escrituras. En términos generales, el cabello de un varón no debe cubrir
sus orejas o llegar al cuello de la camisa. Se debe usar de una manera limpia y
bien cuidado. (También hay otra razón por la que un hombre no debe afeitarse
las patillas. Hacer esto también lo hace parecer afeminado.)
El cabello de la mujer es su velo
La Biblia dice que: “Por el
contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar
de velo le es dado el cabello” (I Cor. 11:15). Dos puntos emergen de este
versículo.
PRIMERO, algo
que es “honroso” se le debería dar especial atención. El cabello de una mujer
debe estar bien peinado y usado de una manera limpia, de buen gusto y
atractivo. ¡Si se descuida, el cabello rápidamente estará desordenado,
enredado, un desastre y poco atractivo!
Sin embargo, una mujer debe ser
consiente de la modestia y buen gusto. No debería llamar la atención indebida a
sí misma. La vanidad dará lugar a algunos extremos, lo que ciertamente no es la
voluntad de Dios.
Encontramos estas instrucciones
en I Timoteo: “Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado
ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos; sino con buenas obras, como
corresponde a mujeres que profesan piedad” (2:9:10).
También lea I Pedro 3:3-5:
“Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o
de vestidos lujosos; sino el interno, el del corazón, en el incorruptible
ornato de un espíritu
afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque
así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban
en Dios, estando sujetas a sus maridos”.
El “peinado ostentoso, o el oro y
las perlas” a los que Pablo se refiere era un estilo popular de su tiempo. Las
mujeres amontonaban su cabello en una exagerada falta de modestia, llamativa, a
veces en un extravagante conjunto de trenzas entrelazadas con joyas costosas. A
menudo, incluían guirnaldas entretejidas. Esto era obviamente una exhibición
ostentosa, motivada por la vanidad. Las mujeres en la Iglesia de Dios deben
evitar este tipo de extremos. La Palabra de Dios enseña que un cristiano debe
ejemplificar la MODESTIA y DISCRECIÓN.
El principio de Dios es que la verdadera belleza viene de adentro.
SEGUNDO, el
cabello de una mujer es su “velo”. Sólo puede ser considerada un velo si es lo
suficientemente largo para serlo. En I Cor. 11:2-16 Pablo está explicando
principalmente las longitudes del cabello para las mujeres. Describe cuatro
longitudes diferentes: Cubierto (cabello largo); descubierto (cabello corto),
recortado (cabello muy corto); y rapado (calvo).
Note los versículos 5 y 6: “Pero
toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo
mismo es que si se hubiese rapado.
Porque si la mujer no
se cubre, que se corte también
el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra”.
Pablo está diciendo que si el cabello de una mujer no es suficientemente largo
para cubrir su cabeza, ¡es lo mismo que si tuviera el cabello muy corto o
estuviera rapada! ¡Para las
mujeres, no hay diferencia entre DESCUBIERTO, CORTO y RAPADA!
Así que si una mujer lleva el
cabello en cualquiera de estas formas, es una vergüenza y una deshonra para
ella, y es inaceptable para Dios. Y debido a que es una vergüenza para la mujer
tener el cabello corto o afeitado, tiene que ser lo suficiente largo para ser
una cubierta.
Hay otra razón por la que el
cabello de la mujer debe ser largo: “Porque el varón no debe cubrirse la
cabeza, [tener el cabello largo], pues él es imagen y gloria de Dios; pero la
mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la
mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la
mujer por causa del varón. Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad
[el cabello largo muestra que ella está bajo autoridad] sobre su cabeza, por
causa de los ángeles” (I Cor. 11:7-10).
Cuando la mujer usa el cabello
largo, muestra que ella está bajo la autoridad y la sumisión de su esposo. La
frase “por causa de los ángeles” muestra que cuando una mujer “descubre” su
cabeza, pierde la protección angelical. ¡Esto es serio!
Luego viene el versículo 15 “Por
el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en
lugar de velo le es dado el cabello”.
Pero, ¿cuán largo debe ser el
cabello en orden de “cubrir”? La palabra cubrir provee la respuesta. El cabello
de una mujer debe cubrir sus orejas y cuello para ser considerado una
“cobertura”. (Sin embargo, esto no quiere decir que no pueda usarlo de una
manera que no siempre cubra las orejas y cuello.) Esto se debe a que estas son
las dos primeras características de la cabeza para ser cubiertos mientras el
cabello vaya creciendo significativamente.
La mayoría de las longitudes son
apropiadas si es suficiente largo como para ser una cobertura y si la manera en
que crece el cabello de alguien se toma en consideración. La mayoría de los
estilos son aceptables siempre y cuando sean de aspecto limpio, de buen gusto,
modesto y de aspecto femenino.
¡Sí importa!
¡Como nos vemos y nos presentamos
ante el gran Dios Creador es importante! Para nosotros, como hijos de Dios, la
forma en que usamos nuestro cabello es importante. Si somos verdaderos
cristianos, entonces somos una de las pocas luces en este mundo oscuro (Mat.
5:14). ¡Cómo usamos el cabello muestra qué tipo de luz somos!
En contraste con este confundido
y desordenado mundo, los hombres en la Iglesia de Dios deben verse como
hombres, y las mujeres en la Iglesia deben verse como mujeres — ¡como Dios
siempre quiso! Tenemos que SALIR del mundo — no seguirlo, copiarlo o ser
parte de él.
Como verdaderos cristianos nunca
debemos parecer extraños o extravagantes en acciones, vestimenta o la manera en
que usamos nuestro cabello. En cambio, toda nuestra actitud debe ser de
modestia, humildad, sumisión y servicio a Dios.
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