LA ANTI BIBLICA PRACTICA DENTRO DE LAS IGLESIAS DE “ATAR Y DESATAR”
Tal vez Mateo 16:19 es uno de los versos bíblicos más abusados hoy:
“Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos”.
Muchas personas creen que, con estas palabras de Jesús a Pedro como base, y por extensión a los apóstoles y a todos los demás creyentes, podemos “desatar” bendiciones para nuestras vidas y “atar” toda maldición o espíritu malo que venga contra nosotros.
No es raro oír en algunas iglesias frases como “desato prosperidad para ti”, o “ato todo espíritu de mal en este lugar”. Incluso hay quienes “atan al diablo” para que no les haga daño.
¿Es esa la aplicación correcta del pasaje? ¿A qué se refiere la Biblia por atar y desatar?
"De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo." Mateo 18:18
Hoy en día es muy común el escuchar en las iglesias a cristianos “atar y desatar” enfermedades, pobreza, demonios y hasta al diablo mismo.
La Escritura no enseña que “atar y desatar” es el método para combatir al diablo y sus huestes, sino a través de la oración, la lectura de la Palabra y una vida de obediencia.
El enfoque erróneo del cristiano es centrarse en los demonios en vez de Jesucristo; esto reduce la eficacia del creyente en el trabajo del Reino.
Alguien dijo una vez: “Si en realidad ataron al diablo, debe haber sido con una cadena muy larga”.
Si alguien realmente tiene el poder de “atar” a Satanás o a los demonios, ¿quién los mantiene sueltos?
¿Por qué los cristianos de todo el mundo afirman que atan a Satanás?
¿Cuánto tiempo dura la “atadura”?
Si sólo dura una hora, entonces la gente pudiera literalmente “turnarse” para atar a Satanás y de esta manera ¡nunca dejarlo suelto de nuevo!
Ve lo absurdo que es esta doctrina de “atar demonios y a Satanás”
En ninguna parte de toda la Biblia verás a los miembros de la iglesia atando demonios.
La única que “atadura” de Satanás que vemos en la Biblia está en Apocalipsis 20:1-3 y será al final de la gran tribulación cuando Cristo vuelva en gloria y poder y no será por medio de la iglesia sino por un ángel de Dios.
Ap. 20:1-3 “ Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró…”
Mateo 18:15-18 “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. De cierto os digo que TODO LO QUE ATEIS EN LA TIERRA, SERA ATADO EN EL CIELO; Y TODO LO QUE DESATEIS EN LA TIERRA, SERA DESATADO EN EL CIELO”.
Las palabras “atar” y “desatar” eran populares entre los rabinos de la época y equivalían a “prohibir” y “permitir”.
Por lo tanto, aquí en Mateo 18:18 y según el contexto, equivalen a “disciplinar” y “restaurar” a hermanos en la iglesia.
Mateo 16:1-20
¿Qué es atar y desatar?
Mateo
Capítulo 16
16:1 Vinieron los fariseos y los
saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.
16:2 Mas él respondiendo, les
dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo;
porque el cielo tiene arreboles.
16:3 Y
por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado.
¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de
los tiempos no podéis!
16:4 La
generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la
señal del profeta Jonás. Y
dejándolos, se fue.
16:5 Llegando sus discípulos al otro
lado, se habían olvidado de traer pan.
16:6 Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de
los saduceos.
16:7 Ellos pensaban dentro de sí,
diciendo: Esto dice porque no trajimos pan.
16:8 Y entendiéndolo Jesús, les
dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros,
hombres de poca fe, que no tenéis pan?
16:9 ¿No
entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y
cuántas cestas recogisteis?
16:10 ¿Ni
de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?
16:11 ¿Cómo
es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la
levadura de los fariseos y de los saduceos?
16:12 Entonces entendieron que no les
había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los
fariseos y de los saduceos.
16:13 Viniendo Jesús a la región de
Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del
Hombre?
16:14 Ellos dijeron: Unos, Juan el
Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.
16:15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?
16:16 Respondiendo Simón Pedro, dijo:
Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
16:17 Entonces le respondió
Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de
Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los
cielos.
16:18 Y
yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia;
y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
16:19 Y
a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la
tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será
desatado en los cielos.
16:20 Entonces mandó a sus discípulos
que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.
16:21 Desde entonces comenzó Jesús a
declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho
de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto,
y resucitar al tercer día.
16:22 Entonces Pedro, tomándolo aparte,
comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera
esto te acontezca.
16:23 Pero él, volviéndose, dijo a
Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me
eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los
hombres.
16:24 Entonces Jesús dijo a sus
discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
16:25 Porque
todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por
causa de mí, la hallará.
16:26 Porque
¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué
recompensa dará el hombre por su alma?
16:27 Porque
el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces
pagará a cada uno conforme a sus obras.
16:28 De
cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la
muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.
Algunos han hecho que esta declaración lleve implícita la idea de que la iglesia como institución o la cabeza eclesiástica tienen poder para expresar conceptos de autoridad que están por encima de las Escrituras, y que el cielo tiene obligación de acatarlos. Otros han dispuesto que su significado sea que los cristianos tienen autoridad para “atar” y “desatar” poderes espirituales mediante el uso de la palabra de fe hablada. Ninguna de estas opiniones constituye una interpretación satisfactoria.
En Mat. 16:19, el contexto incluye las llaves del reino de los cielos. Esta es una clara referencia al evangelio sobre cuyas verdades Jesús iba a construir Su iglesia. A Simón y a los demás apóstoles se les dio autoridad para ofrecer libremente el evangelio a fin de desatar a aquellos que estaban sujetos a esclavitud. Este mismo evangelio margina a algunos, razón por la cual encontramos que Pedro también cierra las puertas del reino (Hech. 4:11,12; 8:20-23). Los que son desatados por la iglesia, ya han sido desatados en el cielo, y los que son atados por la estrechez del evangelio habrán sido atados por el cielo, siempre que la iglesia se limite exclusivamente a la proclamación del evangelio en forma simple y directa. En consecuencia, el cielo y la tierra se unen a medida que los discípulos proclamen el mensaje de salvación, dejando a algunos sumidos en su pecado y desatando a otros para gozar de la libertad del perdón.
Fuera de contexto:
atar y desatar.
Se ha visto una moda
peligrosa y desmedida de atar y desatar un millar de cosas y hasta
situaciones. Ya sean bendiciones, «Palabra de Dios», maldiciones,
malas fortunas, prosperidad, y hasta malos espíritus. Al ver tan mala
utilización de las escrituras, a continuación se tratará de aclarará el
contexto y el mensaje que Jesús quiso transmitir.
Mateo 16:19 y 18:18
Veamos la explicación de estos dos pasajes.
Y a ti te daré las llaves del reino de los
cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo
que desatares en la tierra será desatado en los cielos. – Mateo 16:19
Ser encargado de las llaves era una de las
funciones más importantes que podía tener un sirviente en una casa (Mar.
13:32-34); un funcionario de alto rango tenía las llaves en un reino (Isa
22:20-2) y en la casa de Dios, el templo. Las llaves aquí hacen referencia a la
autoridad para admitir el ingreso al Reino (Mat. 23:13), sobre la base del
conocimiento de la verdad acerca de Jesús (16:16). Muchos judíos sentían que la
suprema corte judía actuaba sobre la base de la autoridad del tribunal de Dios
en el cielo, ratificando, en cierto sentido, sus decretos. «Atar» y «desatar»
eran términos usados normalmente para la autoridad legislativa de los rabinos
en la interpretación de las Escrituras (“prohibir” y “permitir”), en
consecuencia podría aplicarse a situaciones jurídicas también.
De cierto os digo que todo lo que atéis en
la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será
desatado en el cielo. – Mateo 18:18
«Atar» (dësëis) es, en lenguaje
rabínico, prohibir, «desatar» (lusëis) es permitir.
La redacción misma—nótese “todo lo que” y no
“a quienquiera que”—muestra que el pasaje se refiere a cosas, en este caso
creencias y acciones, no directamente a personas. Atar y desatar son
expresiones rabínicas que significan prohibir y permitir. Naturalmente, si una
persona continuaba haciendo y creyendo lo que estaba prohibido, negándose a
arrepentirse, sería disciplinado; a la inversa, si se arrepentía de este mal
camino, sería perdonado: la “exclusión” sería levantada. De aquí que el pasaje
tiene también implicaciones con respecto a la correcta conducta o falta de
buena conducta de los miembros de la iglesia, como lo indica una comparación de
Mt. 16:19 con Jn. 20:23. Esta autoridad sobre la fe y la moral, y
consecuentemente también sobre la membresía solamente puede ser ejercida cuando
se hace en completa armonía con las enseñanzas de Jesús, o para expresarlo en
forma diferente, con la Palabra de Dios. Jesús condenó definitivamente todo
atar y desatar que fuese arbitrario, caso en que el prohibir y permitir, el
excluir y admitir y readmitir equivale a una transgresión del mandamiento de
Dios (15:1–20; 23:13). Cuando una persona es excomulgada injustamente, el Señor
la recibe (Jn. 9:34–38).
Contexto cultural y forense: Mateo 18:15-22
Es necesario tener presente que la totalidad
del contexto de este pasaje sobre la disciplina en la iglesia es la
misericordia y el perdón; el perdón suaviza (pero no anula) la fuerza de este
pasaje sobre la aplicación de la disciplina a los ofensores dentro de la
comunidad cristiana. El énfasis del contexto está puesto en la esperanza de
recuperar a los equivocados, no en confirmarlos de manera irreparable en su
culpa.
18:15. Este procedimiento era el indicado en
la costumbre judía, los rabinos y otros exigían que uno comenzara con la
reprensión privada. Avergonzar públicamente a una persona sin necesidad se
consideraba un pecado, y los maestros judíos enfatizaban la importancia de
recibir reprensión.
16:16 Deuteronomio 19:15 (cf. 17:6,7) era el texto clásico
que las autoridades judías citaban para exigir testigos. Se siguen
procedimientos jurídicos estrictos en este caso, porque está a punto de
iniciarse una acción judicial; Jesús está de acuerdo aquí con la práctica judía
de la reprensión en privado, los testigos, y, por último, si no hay
arrepentimiento, la asamblea de los jueces.
18:17 Una iglesia propiamente dicha funcionaría como una
antigua sinagoga, y las sinagogas antiguas eran no solo recintos dedicados a la
oración y el estudio, sino centros comunitarios donde se aplicaba la disciplina a un miembro de
la comunidad que cometía un agravio. Esta disciplina podía asumir diversas
formas, que incluían el azote en público, pero las más severas eran diversos
niveles de exclusión de la comunidad. Al aplicarse el nivel de disciplina más
severo, el ofensor sería tratado como un pagano en lugar de un judío. Los
paganos y los cobradores de impuestos por igual estaban excluidos de la vida
religiosa de la comunidad judía. La advertencia final a una persona antes que
una corte tomara una decisión (Deut. 25:8) era un acto de misericordia.
18:18 Metáfora natural para condenar o absolver en una
corte. Como términos utilizados regularmente para la autoridad legislativa de
los rabinos en la interpretación de las Escrituras, podían naturalmente
aplicarse a situaciones judiciales también.
18:19, 20 Los “dos o tres” seguramente se
refiere a los “dos o tres testigos” de 18:16. Estos versículos quizá se
refieren a la oración de condenación pronunciada en una excomunión judía; o
podrían representar oraciones a favor del arrepentimiento y consiguiente perdón
de la persona excomulgada (ver 1 Jn. 5:16). En cualquiera de los casos es
interesante notar que en el AT los testigos debían ser los primeros en ejecutar
el juicio de la oración (Deut. 17:7); aquí ellos son los primeros en orar. Diez
varones judíos era el quórum (asamblea) mínimo para
construir una asamblea de la sinagoga, pero con frecuencia se decía que la
presencia de Dios estaba aun con dos o tres que se reunieran a estudiar su ley.
En consecuencia, la presencia de Jesús se presenta aquí como idéntica a la de
Dios; también en Mateo 1:23; 28:20. (Uno de los nombres más comunes para Dios entre
los rabinos posteriores era “el Lugar”, es decir, el Omnipresente.)
18:21, 22 setenta veces siete (algunos
intérpretes lee setenta y siete) no significan aquí exactamente 490; se trata
de una clásica forma judía de expresar de manera gráfica: “Nunca guardes
rencor”. Debido a que el verdadero arrepentimiento debía incluir el apartarse
del pecado, algunos rabinos posteriores limitaron a tres veces las
oportunidades del perdón para un determinado pecado; Pedro quizá haya pensado
que su ofrecimiento de siete veces era generoso.
Conclusión
Atar y desatar son términos de disciplina
dentro de la comunidad cristiana, no son para espíritus, bendiciones, objetos,
maldiciones y muchas otras cosas más.
Vemos cuán glorioso es el Señor que imparte
disciplina con orden y misericordia, totalmente opuesto a la práctica
contemporánea que se le da a estos términos. Dios, nuestro refugio, nos ha dado
su palabra y a lo largo de la historia ha preparado hombres que nos facilitaron
y facilitan herramientas de estudio para entender pasajes difíciles o de cualquier
índole, no hay nada más hermoso que estudiar, escudriñar, tener sed y hambre de
la palabra de Dios; esto es necesario puesto que versículos como estos se
podrían prestar para malas interpretaciones y llevar a la iglesia en un error
terrible. Dios es el centro, el hombre no.
Como vemos, los demonios, las enfermedades y la pobreza son totalmente ajenos al contexto de Mateo 18:15-18
Por lo tanto atar y desatar demonios , enfermedades , pobrezas es totalmente anti bíblico !!!
El antídoto para combatir al diablo no es “atándolo” sino resistiéndolo firmes en la fe, haciendo la voluntad de Dios.
(1 Ped. 5:8-9). “ Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe,”
(Santiago 4:7-8). ”Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.”
Es necesario que pensemos y analicemos a la luz de la Biblia todo lo que la gente nos predica. Las personas a veces podrán equivocarse y transmitir de forma torcida un mensaje, incluso cuando tal vez esas personas tengan una buena intención, pero la Palabra de Dios nunca se equivoca.
Jhon Bryan Chapell dijo“Los errores más grandes de la iglesia ocurren cuando la gente honra lo que sus pastores dicen sin examinar esas enseñanzas a la luz de las Escrituras”
Amados hermanos, que la gracia soberana de nuestro Señor y Salvador Jesucristo nos ayude a buscar la plenitud solo en las Sagradas Escrituras y no en la experiencia subjetiva que tanto daño y desprestigio ha entregado a la causa del evangelio. Que así sea, amén.
1 Pedro 4:11 “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios”


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