
Los nazarenos (נצרתים natzratim, נצרים netzarim o נוצרים notzrim en hebreo, נצריא natzraya en arameo) son los seguidores de Rabi Yeshúa de Natzrat, el Mesías (Hechos 11:19; 24:5). A los primeros discipulos y a la primera comunidad de creyentes se les conocia como «Los del Camino» y como nazarenos. De hecho la palabra cristiano solo aparece tres veces en los Escritos Nazarenos («NT») y nunca son los creyentes los que la usan para descibirse así mismos sino que son personas externas que le llaman de manera despectiva «cristianos» o su equivalente en hebreo meshijim (mesianicos). Ningun discipulo de Yeshúa ni nadie en los Escritos Nazarenos («NT») se llama a si mismo cristiano. Pablo (Shaul) a quien se le atribuye (falsamente) la creacion de la teología cristiana NUNCA dice que es cristiano, sin embargo dice en varias ocaciones que es judío y que nada ha hecho en contra de la Ley ni la tradicion judía (Hechos 22:1-5; 28:17, 1 Corinthians 9:20–21, 2 Corinthians 11:22, Filipenses 3:4–6, Romanos 11:1). Es interesante que cuando acusan a Pablo no lo acusan de ser cristiano ni de pertenecer a una nueva religion sino que dice Hechos 24:5;
«Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos.»
Y en su defenza Pablo dice:
«Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas. Hechos 24:11
«Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén.»
Como pueden ver los «discipulos del Señor», que nunca se llamaron cristianos, Pablo (Shaul) no los pereguia en las iglesias de la nueva religión si no en las sinagogas. ¿Por qué? Porque al igual que Pablo, eran judíos.
En este artículo veremos el testimonio de diferentes eruditos no nazarenos quienes ya sea por contacto o por medio del estudio objetivo de la historia confirman la fe nazarena. Se han utilizado estas fuentes para probar la veracidad histórica acerca de quiénes son los nazarenos ya que estos no pertenecen al movimiento nazareno y no tienen ninguna necesidad de confirmar nuestra fe.
Eruditos Cristianos
El “padre de la iglesia” Jerónimo (siglo 4) describe a estos nazarenos como “los que aceptan al Mesías de tal manera que no cesan de observar la Ley.” (Jerónimo; Sobre Isa. 8:14).
El “padre de la iglesia” del siglo cuatro, Epifanio, da una descripción más detallada:
“Pero estos sectarios… no se llaman a sí mismo cristianos –sino “Nazarenos,”… Sin embargo son simplemente judíos completos. Usan no sólo el Nuevo Testamento sino también el Antiguo Testamento, como hacen los judíos… No tienen ideas diferentes, sino confiesan todo exactamente como lo proclama la Ley y a la manera judía –excepto por su creencia en el Mesías, si se quiere. Porque reconocen tanto la resurrección de los muertos como la creación divina de todas las cosas, y declaran que D-s es uno, y que su Hijo es Jesús el Mesías. Están adiestrados finamente en el hebreo. Porque entre ellos la Ley completa, los Profetas, y los Escritos se leen en hebreo, como ciertamente se hace entre los judíos. Son diferentes de los judíos, y diferentes de los cristianos, solamente en lo que siguen. Están en desacuerdo con los judíos porque han venido a la fe del Mesías; pero como aún están dirigidos por la Ley –la circuncisión, el Sábado, y el resto- no están de acuerdo con los cristianos… no son nada más que judíos… Tiene la Buena Nueva según Mateo muy completa en hebreo. Porque es claro que ellos aún la preservan, en el alfabeto hebreo, como fue escrita originalmente.” (Epifanio; Panarion 29)
El historiador moderno Justo L. González dice en su libro Historia del Cristianismo acerca de los primeros creyentes lo siguiente:
“…no creían pertenecer a una nueva religión. Ellos eran judíos, y la principal diferencia que les separaba del resto del judaísmo era que creían que el Mesías había venido, mientras que los demás judíos seguían guardando su advenimiento. Su mensaje a los judíos no era por tanto que tenían que dejar de ser judíos, sino al contrario, que ahora que la edad mesiánica se había inaugurado debían ser mejores judíos. De igual modo, la primera predicación a los gentiles no fue una invitación a pertenecer a una nueva religión recién creada, sino que fue la invitación a hacerse partícipes de la promesas hechas a Abraham y su descendencia. A los gentiles se les invitaba a hacerse hijos de Abraham según la fe, ya que no podían serlo según la carne.” Historia del Cristianismo tomo 1 cap. 5 párrafo 2
“Esto es cierto, no solo de Pedro y los doce, sino también los siete, y hasta del mismo Pablo.” “Según Pablo lo expresa a los judíos de Roma hacia el final de su carrera, “por la esperanza de Israel estoy sujeto a esta cadena” (Hechos 28:20).” Ibíd. Cáp.3 Pág. 37 primeros dos capítulos del tema “La vida religiosa”.
En su libro “Los Orígenes del Nuevo Testamento” el Dr. George Lamsa, declara:
“Los autores del Nuevo Testamento dan testimonio del hecho de que esta literatura sagrada fue escrita para los Judíos y los miembros de la Diez Tribus que fueron dispersadas en Mesopotamia (Asiría) en el imperio Persa, Asia Menor y otras partes del imperio Romano. Que los evangelios de Jesucristo fueron predicados primeramente a estas personas es un hecho conocido, basado en la evidencia que esta fuertemente apoyada por los evangelios, el libro de hechos y las epístolas. En otras palabras el Nuevo Testamento es un recordatorio para las personas del Viejo Testamento, los hebreos, que Jesucristo es el Mesías prometido y que las [profecías de las] Escrituras han sido cumplidas. No hay nada en el Nuevo Testamento que sea extranjero al pensamiento Hebreo y a la cultura Semita.” [ ] Paréntesis míos.
El Dr. Lamsa también declara en su libro que las conversiones estaban limitadas a Judíos, Sirios y Asirios, y que los conversos de otras razas eran minorías.
Jacques Scholosser en su libro “Jesús el profeta de Galilea” dice lo siguiente:
Jesús fue indiscutiblemente un judío. Nació de madre judía, fue circuncidado a los ocho días de nacer (Lc. 2:21), creció en Nazaret de Galilea en medio de una población esencialmente judía. Dejando aparte algunas extravagancias debidas a las ideologías racista – aunque los especialistas se vieron por desgracia comprometidos en ella -, la naturaleza judía de Jesús no ha sido discutida en las exégesis y en la historia serias.
El Dr F. C. Burkitt en su libro “The Earliest life of Jesus” declara:
Aparte de la cuestión de lenguaje y crítica puramente literaria, los tres evangelios sinópticos pudieron ser traducidos del arameo. Las ideas centrales de los evangelios sinópticos, las frases fundamentales circulares que mueven los pensamientos que pertenecen al evangelio, todas tienen su explicación e ilustración en el judaísmo contemporáneo. El reino de Dios, el Cristo o Mesías, el Día del juicio, el tesoro en el cielo, el seno en Abraham – todas estas son ideas judías completamente foráneas al pensamiento nativo del mundo greco-romano.
Eruditos Judíos
El Rabino David Zaslow en su libro Raíces y Ramas (Roots and Branches) hablando sobre las diferentes sectas judías dentro de Israel define a los nazarenos de esta manera:
“Ellos eran una de las sectas más pequeñas en Judea. El término “Nazareno” viene de la palabra hebrea netzer, tomada de Isaías 11:1 y significa “rama [o vástago]”. Los Nazarenos eran los seguidores de aquel quienes ellos creían ser la Rama, un título poético para el Mesías. Estos seguidores de Rabí Josué (conocido como Jesús en Griego) creían que el Mesías había venido en la persona de Josué, y que su crucifixión y resurrección eran señales de que regresaría a la tierra para establecer el Reino de Dios. Muchas de sus creencias eran cónsonas con aquella de los Fariseos más progresivos, y algunas de sus creencias eran similares a la de los Esenios.”
También dice de los nazarenos en el prefacio:
“Los seguidores de Jesús eran judíos religiosos completamente dedicados al cumplimiento de los 613 mitzvot (mandamientos) de la Toráh”.
Hablando de Rabi Yeshúa, Rav David Zaslow declara:
“Para un Judío, Jesús puede ser al máximo un hermano; un compañero judío al nivel espiritual mas elevado quien fue martirizado como millones de otros judíos; un Rebe (una forma simpática [o personal] para Rabí) de un grupo de jasidim (piadosos devotos) que querían ver el sueño profético de justicia y paz cumplirse en este mundo; un sanador y obrador de milagros en el linaje de Elías y Eliseo antes que el; un místico como el Baal Shem Tov después de el; un maggid (predicador y evangelista) en la tradición de los Fariseos. El era un buen hijo, un buen judío, y lo que en el judaísmo llamamos mensh – alguien que vivió su potencial humano al máximo.”
Más adelante dice:
“Liberados de la presión misionera el pueblo judío puede aprender a ver al Jesús histórico como era – un judío observante de la Toráh, un gran Rabí, un tzaddik (un maestro santo), y un mártir que murió por causa de su fidelidad a Dios y al judaísmo, y no porque se oponía a las autoridades religiosas judías.”
Luego en la Introducción dice:
“Jesús, a pesar de todo, nunca dejó el judaísmo. Junto con los otros grandes rabinos que los judíos estudian y reverencian, (Judáh el Príncipe, Hillel, Shamai, Akiva, Yokhanan ben Zakkai, etc.), Jesús era criticó de la hipocresía y del sacerdocio corrupto del Templo dirigido por los Saduceos. Pero Jesús nunca dejó el judaísmo, inclusive cuando era criticó de la hipocresía. El nunca abandono la practica del cumplimiento de los mandamientos de la Toráh (p.e., la observancia del Shabat, el guardar unas leyes dietéticas kosher, la observancia de los festivales, etc.). Para un judío imaginarse a Rabí Josué davvenen (orando) cada mañana con sus talmidim (estudiantes) mientras todos usaban tallit (mantos de oración) y t’fillin (filacterias) es contrario a dos mil años de arte cristiana que buscaba des-judaizar a Jesús y a sus discípulos. Solo Judas, el traicionero, mantuvo su identidad étnica en la mayoría del arte cristiano. Pero la realidad de Jesús como un judío observante llamado Josué (uno de miles con ese nombre), la realidad de Jesús un judío que amo su judaísmo y que odiaba la hipocresía como muchos otros de sus compañeros rabinos – esta realidad histórica estuvo oscura y cubierta hasta recientemente.”
El Rabino Rami M. Shapiro declara, en su libro “Secretos Abiertos:”
“¿Es Jesús un traidor del Judaísmo? No lo creo. ¿Cuál era su mensaje? Cuando le dijeron que articulara los mitzvot (mandamientos) centrales del Judaísmo el dijo: Ama a Dios y ama a tu prójimo. ¿Existe algo más judío que esto? Yeshúa habló a su pueblo y entre su pueblo y su cultura. El quería influir (infuse) al Judaísmo con la intimidad de Yejidah (unificacion del hombre con Dios), y haciéndolo rompió con muchos de los tabúes que los rabinos y los sacerdotes habían creado. Pero sus acciones no fueron diferentes de las acciones de otros profetas. Ellos también hicieron exigencias radicales y dramatizaron sus enseñanzas con acciones que molestaron a sus contemporáneos.”
Así que, yo no considero a Jesús un problema. El cristianismo, por supuesto, no fue la religión de Jesús. El judaísmo fue la religión de Jesús…”
El maestro karaita Nehemia Gordon declara en su libro “Yeshúa el Hebreo frente al Jesús Griego” lo siguiente:
“…mi visión de quien era Yeshúa como persona histórica ha cambiado. Yo solía pensar que él era un usurpador, que vino a abolir la Toráh. Sin embargo, mientras más estudio el Mateo Hebreo, más encuentro que donde Jesús parece estar anulando la Toráh en la versión griega, en la versión hebrea Yeshúa resulta defendiendo la Toráh.”
Albert Einstein, ganador del premio Nobel en física; ex-catedrático de la Universidad de Princeton, declare lo siguiente:
“Cuando niño recibí instrucción tanto de la Biblia como del Talmud. Soy judío, pero estoy impactado por la luminosa figura del Nazareno”.
El Rabino y Doctor Leo Baeck, por muchos años líder de la comunidad judía de Alemania y uno de los más notables eruditos en el judaísmo moderno, nos ofrece este cuadro de Yeshúa de Nazaret:
“Jesús es un judío genuino, todos sus esfuerzos y obras, su paciencia y sentimiento, su hablar y su silencio, llevan la marca de un estilo judío, la marca del idealismo judío, de lo mejor que hubo y hay en el judaísmo. El era un judío entre los judíos ….”
“En el antiguo evangelio que se abre delante de nosotros, encontramos a un hombre de rasgos nobles que vivió en la tierra de los judíos en tiempos tensos y excitados, ayudó, laboró, sufrió y murió: un hombre proveniente del pueblo judío que caminó por senderos judíos con fe y esperanzas judías. Su espíritu se sentía en casa con las Sagradas Escrituras, y su imaginación y pensamiento estaban anclados allí; él proclamó y enseñó la Palabra del Todopoderoso porque el Todopoderoso se la había dado para oírla y predicarla. Nos enfrentamos a un hombre que ganó sus discípulos entre su pueblo: hombres que habían estado esperando al Mesías, el hijo de David, que había sido prometido;… En esta antigua tradición contemplamos a un hombre que es judío en cada cualidad y rasgo de su carácter, manifestando en todo aspecto lo que hay de bueno y puro en el judaísmo.”
“Únicamente en el suelo del judaísmo se habría podido desarrollar este hombre cómo se desarrolló; únicamente en este suelo también, habría podido hallar discípulos y seguidores como los que halló. Aquí solamente, en esta esfera judía, en esta atmósfera judía de confianza y anhelo, podía este hombre vivir su vida y encontrar su muerte –un judío entre judíos. La historia judía y la reflexión judía no pueden pasarlo por alto ni ignorarlo. Desde que él vino a existir, no ha existido un tiempo sin él; ni ha habido un tiempo que no haya sido desafiado por la época que lo considera a él como su punto de partida.”
“Cuando esta antigua tradición nos confronta de esta manera, entonces el Evangelio, que era originalmente algo judío, viene a ser un libro –y ciertamente no pequeño– dentro de la literatura judía. Esto no es porque, o no únicamente porque, contiene declaraciones que también aparecen en la misma forma o en forma semejante en las obras judías de aquel tiempo. Ni es tal –de hecho, es menos así– porque el hebreo o el arameo irrumpan una y otra vez a través de la formación de palabras y la formación de oraciones de la traducción griega. Es un libro judío más bien porque –completa y exclusivamente porque– el aire puro de él está lleno y el que se respira es el de las Sagradas Escrituras; porque un espíritu judío y ningún otro, vive en él; porque la fe judía y la esperanza judía, el sufrimiento judío y la angustia judía, el conocimiento judío y las expectaciones judías, y éstas solamente, resuenan a través de él –un libro judío entre los libros judíos. El judaísmo no debe pasarlo por alto, ni mal entenderlo, ni debe querer deshacerse de todos sus reclamos a estas alturas. Ahora también, el judaísmo debería comprender y tomar nota de lo que es suyo”.
Sholem Asch, autor y novelista en Yiddish, se expresa de esta manera:
“No pude evitar escribir acerca de Jesús. Desde que supe de Él, ha tomado mi mente y mi corazón…. vacilé un poco, al principio; yo buscaba ese algo que muchos de nosotros buscamos–esa certeza, esa fe, ese contentamiento espiritual en mi vida que me daría paz y por medio del cual yo podría llevar paz a otros. Los encontré en el Nazareno…todo lo que Él dijo o hizo tiene valor para nosotros hoy en día, y esto es algo que no se puede decir de ningún otro hombre, vivo o muerto…El ha llegado a ser la luz del mundo. ¿Por qué un judío no debería estar orgulloso de ello? ”
Martin Buber, autor y ex-catedrático de la Universidad Hebrea de Jerusalén declara lo siguiente:
“Es una peculiar manifestación de nuestra psicología del exilio el que hayamos permitido, y aún. ayudado, la censura del mesianismo neotestamentario, esa significativa rama de nuestra historia espiritual. Fue en la tierra judía en donde fue encendida esta revolución espiritual; y fueron judíos quienes la esparcieron por toda la tierra.. Debemos superar el miedo supersticioso que albergamos acerca del movimiento mesiánico de Jesús, y debemos ponerlo en donde pertenece, esto es, en la historia espiritual del judaísmo…”
Joseph Klausner, autor y catedrático de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijo:
“Jesús era judío y lo fue hasta su último aliento. Su única idea era implantar dentro de esta nación la idea de la venida del Mesías y, por medio del arrepentimiento y las buenas obras, acelerar el “final”…En todo esto, Jesús es el más judío de todos los judíos…más judío que Hillel…Desde el punto de vista de la humanidad en general, el es, sin duda, “una luz para los gentiles”
Rabino Hyman Enelow, anterior presidente de la Conferencia Central de Rabinos de Estados Unidos, dijo lo siguiente:
“Jesús se ha convertido en la figura religiosa más popular, más estudiada y más influyente en la historia de la humanidad…. Ningún judío sensato puede ser indiferente al hecho de que un judío tenga tan grande parte en la educación y dirección religiosa de la raza humana… ¿Quién puede estimar todo lo que Jesús ha significado para la humanidad? El amor que ha inspirado, la paz que ha dado, el bien que ha engendrado, la esperanza y alegría que ha encendido–todo ello no tiene igual en la historia humana… Un judío no podría evitar enorgullecerse de lo que Jesús ha significado para el mundo; ni podría evitar esperar que Jesús aún pueda servir como un puente entre judíos y cristianos, una vez que sus enseñanzas se conozcan mejor y el escollo del mal entendimiento sea por fin removido de sus palabras y su ideal ”
Rabino Stephen S. Wise, líder y fundador sionista del Instituto Judío de Religión, declaró:
“Ni la protesta cristiana ni la lamentación judía pueden anular el hecho de que Jesús era judío, un hebreo entre hebreos. Ciertamente no es inapropiado que Jesús sea reclamado por aquellos quienes nunca lo han negado de manera unánime ni organizada, aunque con frecuencia negado por sus seguidores; el que Jesús no deba ser tanto apropiado por nosotros como asignado al lugar de la vida e historia judías que es por derecho suyo. Jesús no sólo era un judío, sino que era el judío, el judío de judíos….Aquel día en que la historia se escriba a la luz de la verdad, el pueblo de Israel será conocido no como asesinos de Cristo, sino como portadores de Cristo ”
Montefiore, estudioso del Judaísmo Reformado, dijo sobre el maestro:
“Ciertamente nosotros no tenemos en la Biblia hebrea ningún maestro que hable de Dios como “Padre”… como el Jesús de Mateo. Y este uso habitual y concentrado nos produce una impresión genuina….nos hace desear que también nosotros pudiéramos sentir esta doctrina, aun como Jesús enseña que debemos sentir; y que nosotros, también, pudiéramos ordenar nuestras vidas en su luz y en su fuerza ”
Dr. Pinchas Lapide, estudioso ortodoxo, dijo:
“Jesús fue absolutamente fiel a la Torah, como espero serlo yo mismo. Sospecho aún que Jesús fue más fiel a la Torah que yo mismo, un judío ortodoxo”. “Acepto la resurrección del domingo de Pascua no como una invención de la comunidad de discípulos, sino como un evento histórico….Creo que el evento Cristo conduce a una vía de salvación que Dios ha abierto con el fin de llevar al mundo gentil a la comunidad del Israel de Dios.”
Benjamin Disraeli, ex Premier de Gran Bretaña, declaró:
“Tal vez, también, en esta era ilustrada, a medida que su mente se expande, y toma una mirada completa de este período de progreso, el pupilo de Moisés se pueda preguntar si todos los príncipes de la casa de David han hecho tanto por los judíos como el príncipe que fue crucificado en el Calvario.”
Joseph Klausner, conocido y distinguido escritor judío contemporáneo, dijo:
“Es por lo tanto manifiesto que [Yeshúa] fue un verdadero judío de familia judía, porque Galilea en su tiempo estaba poblada principalmente por judíos; aunque no puede haber mayor prueba de su judeidad que su carácter y modo de vida esencialmente judíos”.
“[Yeshúa]…presentaba el antiguo material de una manera más impresionante que los sabios de Israel, y en todos sus dichos dejaba la huella de una personalidad única que lo movía a incorporar su enseñanza en la práctica real.”
El Dr. Kaufman Kaher, famoso rabino del Templo Beth-El en NY, conocido como el más grande teólogo judío en América, dijo:
“[Yeshúa], el hombre viviente, fue el maestro y practicante del más tierno amor a Elohim y al hombre, el parangón de la piedad, la humildad y la entrega propia;… Fue uno de los mejores y más fieles hijos de la sinagoga… No tenía nada de la rigidez del hombre de escuela, nada del orgullo del filósofo y el recluso, ni aún el implacable celo del profeta antiguo para excitar la ira popular; vino solamente a llorar con los que lloran, a levantar al abatido, a salvar y a sanar.”
James Parker escribió:
“[Yeshúa] vivió y murió como judío; y nuestro presente conocimiento del judaísmo farisaico nos capacita también para ver que en los fundamentos de su enseñanza, en su mensaje sobre la naturaleza del Todopoderoso y del hombre, sobre el Reino del Poderoso y sobre las relaciones del hombre con su prójimo y con su padre en el cielo, no hay nada que no surja de su trasfondo judío, o que no se encuentre entretejido en el judaísmo”.
Los nazarenos somos hebreos de nacimiento o por opción. Somos observantes de la Toráh y creemos en que Rav Yeshúa es el Mesías Sufriente (ben Yoséf) y que regresará como el Mesías Reinante (ben David). Adoramos sólo a YHWH y proclamamos su unidad absoluta y sin comparación. No somos cristianos, ni seguimos las doctrinas cristianas. Respetamos al cristianismo como respetamos cualquier otra religión ajena a nosotros.
Para poder comprender esta verdad histórica tanto cristianos como judíos deben dejar atrás toda preconcepción. Rav Yeshúa (el “Jesús” histórico) no es igual al Jesús teológico. El segundo es una imagen desvirtuada del primero. Despojado de toda su judeidad. Este es el que el cristianismo enseña y es este el que el judaísmo repudia. El judaísmo reacciona ante la concepción teológica cristiana de Jesús y no es hasta en tiempos recientes en que algunos eruditos dentro del judaísmo han tomado la tarea de estudiarlo objetivamente sin la presión misionera ni anti misionera y han descubierto que este nunca contradijo la Torah ni negó a Israel. Todo lo contrario, acusaba de hipócrita a aquellos que decían observar la Torah y hacían el mal. De la misma manera historiadores cristianos que profundizan en las verdades históricas objetivas han tenido que reconocer y diferenciar al “Jesús” histórico y a los nazarenos del cristianismo. Los nazarenos o los primeros seguidores del “Jesús” histórico fueron y son hebreos observantes de la Torah y por ende no fueron ni son cristianos.
La judeidad de “Jesús”
Consideremos ahora algunos datos que ponen de manifiesto la judeidad de Yeshúa:
- Fue circuncidado al octavo día, tal como lo mandaba la Toráh. (Luc. 2:21).
- Cuando alcanzó la edad del “Bar Mitzvah,” lo llevaron al Templo, “según la costumbre de la fiesta” (Luc. 2:42).
- Cuando comenzó su ministerio público, a la edad de 30 años, la gente lo llamaba “Rabí”, (Juan 3:2).
- Junto al pozo de Jacob, en Sicar, una mujer lo reconoció como judío, probablemente por su apariencia física y su manera de vestir. (Juan 4:9).
- Yeshúa usaba en sus ropas los flecos (tzitzit) que ordenaba la Toráh en Núm. 15:38-41 y Deut. 22:12, (Mat. 9:20; 14:36). Números 15:38 explica los flecos como recordatorios de los mandamientos de YHWH; y, según la tradición el cordón morado es símbolo del cielo, el trono de YHWH. Por esto los enfermos tocaban esperanzados los bordes de su manto, (Mat.9:20; 14:36).
- Yeshúa mismo dijo que su ministerio estaba dirigido a los judíos (Mat. 10:6); y, con un par de excepciones, sus milagros y sus discursos se dirigieron siempre a sus paisanos judíos. En todas las ciudades judías adonde iba hacía el bien, curaba los enfermos y enseñaba el mensaje del Reino. ¿Es maravilla pues que el común del pueblo judío en aquellos días amara a este benefactor judío? Aún sus enemigos tuvieron que reconocer: “Ningún hombre habló jamás como este hombre”. –Juan 7:46.
- Yeshúa asistía todos los sábados a la sinagoga, y hasta le daban parte en la lectura de la Toráh. (Lucas 4:16).
Sus Enseñanzas
Aunque Rabi Yeshúa se opuso a algunas interpretaciones rabínicas de la ley, de ningún modo se opuso a la ley misma. Al contrario, pues una vez dijo: “No piensen que he venido a abrogar la ley”… (Mat.5:17). Al decir esto demostró que acataba la ley de YHWH que decía: “No añadirás a la palabra que yo te mando, ni quitarás de ella” (Deut. 4:2).
El “Shemá” ha sido por generaciones la creencia fundamental de la fe hebrea: “Oye, Israel, YHWH es nuestro Poderoso, YHWH es Uno,” (Deut. 6:4). Cuando un paisano judío le preguntó a Rabi Yeshúa cuál era el mandamiento más importante de la ley, él respondió cómo respondería todo buen judío, con el “Shemá”: “Oye, Israel, YHWH es nuestro Poderoso, YHWH es Uno”. (Marcos 12:29).
Cuando cierto joven judío le preguntó a Yeshúa qué tenía que hacer para heredar la vida eterna, el Maestro le dio la respuesta que le habría dado cualquier buen rabino: “Guarda los mandamientos”. (Mat. 19:17).
Es claro que a través de todo el evangelio permea el sabor puramente judío de las enseñanzas de de Yeshua el Rav de Natzrat.
Trasfondo hebreo de las enseñanzas de Yeshúa
Mateo 19:24
El Talmud usa una expresión similar al referirse a los argumentos sutiles y finos de los eruditos de la academia Pumbedita:
“Tal vez ustedes son de Pumbedita,… donde ellos pasan un elefante por el ojo de una aguja.” (Baba Metzia 38b; Berakhót 55b.
Juan 3:16
Compare con Habakuk 2:4: “El justo vivirá por la fe.”
El Talmud (Makót 24ª) comenta sobre eso: “Fue Habakuk quien vino y los basó todos [los principios de justicia] en uno [principio], como dice, Pero el justo vivirá por la fe.”
Mateo 7:12
Compare con Lev. 19:17,18
El Talmud (Shabat 31ª) comenta: “Hilél … le dijo: ‘Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo: esa es toda la Toráh, mientras que el resto es el comentario de eso; ve y apréndelo.”
Mateo 5:17
Compare con Deut. 4:2:
El Talmud (Shabat 116b) comenta: “[Rabí Gamaliel]…Les dijo: ‘Miren al final del libro [de Moisés], donde está escrito, Yo no he venido a destruir la Ley de Moisés ni a añadir a la Ley de Moisés.”
Mateo 23:4
El Talmud se refiere a muchos de los fariseos como que estaban afligidos de “La plaga de los fariseos,” (Sota 22ª).
Mateo 23:3
Copare con Salmo 50:16,17
El Talmud (Yebamót 63b) comenta: “Ellos le dijeron a Ben Azái: ‘Algunos predican bien y algunos actúan bien; otros actúan bien pero no predican bien; ¡tú, sin embargo, predicas bien pero no actúas bien!”
Mateo 7:3
Compare con Proverbios 18:17
El Talmud (Baba Batrá 15b) comenta: “Si el juez le dijo a un hombre: ‘Saca la paja de entre tus dientes,’ él respondería: ‘Saca la viga de entre tus ojos’.”
También: “Rabí Tarfón dijo: ‘Me pregunto si hay alguien en esta generación que acepte corrección, porque si uno le dice: Quita la paja de entre tus ojos, él responde: ¡Quita la viga de entre tus ojos!” –Arakín 16b.
Mateo 5:18
Compare con Proverbios 30:6:
El Talmud (Sanhedrín 107ª) comenta: “Ni una sola yod puede eliminarse.”
Marcos 2:27
Compare con Exodo 23:12
El Talmud comenta: “El Sábado se te da a ti, pero tú no estás entregado al Sábado.” – Tratado Shabata, en Mekilta, vol. 3, pág. 198.
Mateo 7:2
Compare con Isaiah 32:8
El Talmud (Sotá 11ª) comenta: “Dijo Rabá: La Mishnáh debe entenderse así: Es lo mismo en conexión con el bien que hay la misma medida; sin embargo la medida en el caso del bien es mayor que la medida en el caso de castigo.”
Mateo 5:29
Compare con Eclesiastés 11:10
El Talmud (Nidá 13b) comenta: “‘Es preferible que se le abra el vientre y no que vaya al hoyo de destrucción’.”
Mateo 5:37
Compare con Eclesiastés 5:2,3
El Talmud (Shebuót 36ª) comenta: “ ‘No’ es un juramento; ‘Sí’ es un juramento … Dijo Rabá: Pero sólo sí él dijo: ‘¡No! ¡No!’ dos veces; o si dijo: ‘¡Sí! ¡Sí!’ dos veces.

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