SOBRE LOS JUDIOS Y SUS MENTIRAS "MARTIN LUTERO"
Muchos cristianos protestantes culpan solo a la iglesia católica de las persecuciones al pueblo judío en la edad media y el renacimiento.
Pero los protestantes tienen también sus manos manchadas de sangre judía.
Imagínate que la secta protestante o evangélica nació de este turbio personaje.
La actitud de Lutero hacia los judíos, tomó diversas facetas a lo largo de su vida. En su periodo más inicial, previo a 1537 o no mucho antes, intentó convertir al luteranismo o evangelio a los judíos que huían de la persecución de la inquisición católica en Europa hacia zonas donde el Vaticano no tenía influencia y Alemania era uno de estos lugares, al Luteranismo (cristianismo protestante),
El dijo.
Bien, que acepten a Jesús como su Salvador y podrán vivir en paz.
Pero no logró convencerlos. Posteriormente, en especial cuando escribió este tratado, los difamó y alentó a que fueran perseguidos.
En este polémico tratado, declaró que las escuelas (yeshivá) y sinagogas judías debían ser quemadas, que sus libros de oración (sidur) debían ser destruidos, prohibir que los rabinos predicasen, incendiar sus hogares, y confiscar sus ingresos y propiedades. No se debe mostrar compasión ni bondad hacia ellos, no se les deben brindar protección legal, y "estos venenosos gusanos envenenados" tendrían que ser enviados a trabajos forzados o ser expulsados para siempre. También se presencia la justificación de su asesinato, escribiendo: "[Tenemos] la culpa de no matarlos".
Estos escritos fueron parte de la inspiración siglos más tarde para los naz¡S alemanes para hacer el holocausto o Shoa.
Aunque ya bien entrado o casi finalizando el siglo XX EC, las autoridades de luteranismo que dio pie a los evangélicos actuales se desligaron de este pensamiento de Lutero el fundador de la rama evangélica del cristianismo.
SOBRE LOS JUDIOS Y SUS MENTIRAS
Sobre los judíos y sus mentiras (alemán: Von den Jüden und iren Lügen; en ortografía moderna Von den Juden und ihren Lügen) es un tratado antisemita de 65 000 palabras escrito en 1543, por el líder de la Reforma Protestante Martín Lutero.
En el tratado, Lutero describe a los judíos como "la base de la prostitución popular, es decir, no son el pueblo de Dios, y se jactan de su linaje, circuncisión, y por ley, deben ser considerados como inmundicia". También escribió que están "llenos de las heces del diablo (...) que se revuelcan como los cerdos" y que la sinagoga es una "puta incorregible y una malvada ramera".
En las primeras diez secciones del tratado, Lutero expone, con considerable extensión, sus visiones sobre los judíos y el judaísmo, y cómo estos se comparan con la fe protestante y sus seguidores. Tras la exposición, la Sección XI del tratado aconseja a los protestantes llevar a cabo 7 acciones correctoras. Estas son:
- Incendiar las escuelas y sinagogas judías, y advertir a la gente sobre su presencia;
- No permitir que los judíos sean propietarios de casas de cristianos;
- Remover las escrituras religiosas judías;
- Negarle a los rabinos, el derecho de predicar;
- No ofrecer protección a los judíos en las carreteras;
- Para que se prohíba la usura, deben eliminarse el oro y la plata, permaneciendo bajo custodia, y que esta sea devuelta a los judíos realmente conversos;
- Los judíos jóvenes y fuertes, se deben de proveer azotes, hachas, palas y husos, a fin de que puedan ganar el pan con el sudor de su frente.
Llama a los judíos el Anticristo: “es más difícil convertirlos a ellos que al mismo satán”.
Lutero exhortó a la violenta expulsión de los judíos de toda Alemania y aconsejó a los nobles de Europa:
Primeramente, sus sinagogas deben ser incendiadas, y lo que no sea consumido por el fuego que sea cubierto de inmundicia… Así sea hecho en honor de Dios y del cristianismo; que Dios vea que los cristianos no toleramos ni aprobamos tal mentira pública, maldición y blasfemia contra Su hijo y Sus cristianos.
Segundamente, sus hogares deben ser igualmente derribados y destruidos. Porque perpetúan lo mismo que hacen en sus sinagogas.
Colóqueselos en establos.
En tercer lugar, príveselos de sus libros de oraciones y del Talmud, en los que se ensena idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias.
En cuarto lugar, debería prohibirse a sus rabinos ensenar, bajo amenaza de muerte… La furia de Dios contra ellos es tan grande que están cada vez peor…
Para resumirlo, estimados príncipes y nobles que tenéis judíos entre vuestras posesiones, si mi consejo no os es suficiente, buscad otro mejor para que vosotros, y todos nosotros, seamos libres de esta insoportable carga diabólica, los judíos”.
Quien esto escribió era y es un reconocido teólogo, fundador de una nueva corriente religiosa mundial, y considerado por muchos como el padre del moderno alemán.
Uno de los jerarcas nazis más brutales, Julius Streicher, arguyó en su defensa durante los juicios de Nürenberg que no había hecho sino cumplir con los consejos de Lutero.
Hitler exaltaba a Lutero por todas las barbaridades que dijo sobre los judíos
En 1934, en Núremberg, el pastor Ludwig Müller hizo el saludo nazi. Hitler le encargó la unificación de todas las iglesias protestantes bajo el dominio nacionalsocialista.
"El feroz antisemitismo de Martín Lutero en el siglo XVI contribuyó a crear el clima en el que los nazis mataron a 6 millones de judíos, según el reciente libro de René Süss El testamento teológico de Lutero (1). El odio de Lutero hacia los judíos no fue un pequeño error, sino un elemento clave de su reaccionaria ideología religiosa. Hoy en día, muchas personas siguen considerándolo uno de los mayores héroes alemanes y cristianos de todos los tiempos.
En Los judíos y sus mentiras, uno de los panfletos antisemitas más repugnantes de la historia de la humanidad, Lutero insulta a los judíos como "asesinos de profetas", "demonios encarnados", "seductores del pueblo", "nido de víboras", "usureros", "estranguladores", "vientres blandos", "escoria apestosa" y "levadura mohosa". "Quien oiga a un judío pronunciar el nombre de Dios, que lo denuncie a los magistrados, o que le arroje bolitas de excremento de cerdo y lo ahuyente como a un perro" (en Los judíos y sus mentiras). En el mismo texto escribe que los judíos son "un pueblo malicioso y obstinado (...). Son unos bufones vanidosos y pretenciosos. (...) Se alaban a sí mismos, despreciando y maldiciendo a todos en sus sinagogas, oraciones y enseñanzas (...). Son verdaderos mentirosos y perros sedientos de sangre que han pisoteado y falsificado toda la Sagrada Escritura con sus glosas inventadas.
Según Lutero, los judíos son "ciegos", "malditos", "vengativos", "codiciosos", "blasfemos", "celosos", "poseídos" e "incorregibles". Sus sinagogas son "nidos de espíritus inmundos". Nos "dominan", "envenenan" nuestros "pozos", "secuestran" a nuestros hijos, los desangran para obtener su sangre y hacen pan sin levadura (matza). Son la "desgracia" de "nuestra" tierra . Lutero utiliza todos los mitos y estereotipos antisemitas imaginables, excepto, por supuesto, el antisemitismo racial, que sólo se desarrolló en el siglo XIX.
Lutero fue uno de los primeros en declarar que había que deshacerse de los judíos matándolos a todos. Con él llegó la ideología de la "solución final" de la "cuestión judía", el despreciable objetivo de un mundo sin judíos. Durante siglos, los líderes e ideólogos cristianos habían afirmado que la religión judía se había vuelto superflua y que, por tanto, debía desaparecer. En efecto, con el nacimiento de Cristo, supuestamente el Hijo de Dios, se había cumplido, según los cristianos, la promesa de la venida del Mesías. Y como los judíos no habían aceptado al Mesías e incluso se suponía que lo habían crucificado, fueron rechazados y condenados por Dios. Había castigado a los judíos exiliándolos para siempre. Ya no consideraba a los judíos como su pueblo elegido, y los había sustituido por los cristianos.
En 1923, Hitler elogió a Lutero, calificándolo como el mayor genio alemán, porque "veía al judío como hoy empezamos a verlo" . Pocos días después de la Noche de los Cristales, el obispo de Turingia escribió que Lutero, que había nacido el 10 de noviembre de 1483, no podría haber deseado un mejor regalo de cumpleaños. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos líderes religiosos se refirieron a Lutero para justificar la política de exterminio de los judíos. Y durante los juicios de Nuremberg después de la guerra, Jules Streicher, redactor jefe de la revista antisemita Der Stürmer, se defendió diciendo que incluso un "genio" como Lutero odiaba a los judíos, y que todo el mundo quería a Lutero, tanto amigos como enemigos.
Según Lutero, los judíos son "ciegos", "malditos", "vengativos", "codiciosos", "blasfemos", "celosos", "poseídos" e "incorregibles". Sus sinagogas son "nidos de espíritus inmundos". Nos "dominan", "envenenan" nuestros "pozos", "secuestran" a nuestros hijos, los desangran para obtener su sangre y hacen pan sin levadura (matza). Son la "desgracia" de "nuestra" tierra . Lutero utiliza todos los mitos y estereotipos antisemitas imaginables, excepto, por supuesto, el antisemitismo racial, que sólo se desarrolló en el siglo XIX.
Lutero fue uno de los primeros en declarar que había que deshacerse de los judíos matándolos a todos. Con él llegó la ideología de la "solución final" de la "cuestión judía", el despreciable objetivo de un mundo sin judíos. Durante siglos, los líderes e ideólogos cristianos habían afirmado que la religión judía se había vuelto superflua y que, por tanto, debía desaparecer. En efecto, con el nacimiento de Cristo, supuestamente el Hijo de Dios, se había cumplido, según los cristianos, la promesa de la venida del Mesías. Y como los judíos no habían aceptado al Mesías e incluso se suponía que lo habían crucificado, fueron rechazados y condenados por Dios. Había castigado a los judíos exiliándolos para siempre. Ya no consideraba a los judíos como su pueblo elegido, y los había sustituido por los cristianos.
En 1923, Hitler elogió a Lutero, calificándolo como el mayor genio alemán, porque "veía al judío como hoy empezamos a verlo" . Pocos días después de la Noche de los Cristales, el obispo de Turingia escribió que Lutero, que había nacido el 10 de noviembre de 1483, no podría haber deseado un mejor regalo de cumpleaños. Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos líderes religiosos se refirieron a Lutero para justificar la política de exterminio de los judíos. Y durante los juicios de Nuremberg después de la guerra, Jules Streicher, redactor jefe de la revista antisemita Der Stürmer, se defendió diciendo que incluso un "genio" como Lutero odiaba a los judíos, y que todo el mundo quería a Lutero, tanto amigos como enemigos.



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